Película: Escritores de la libertad - Análisis del segundo fragmento
Fragmento: minuto 41:11 al 59:33
En este fragmento observamos a la maestra poniendo una cinta en medio del salón. Les comenta a sus estudiantes que harán un juego llamado "el juego de la línea", el cual consiste en que ella hará una serie de preguntas y si la respuesta de ellos es sí, deben pisar la línea y luego retroceder para la siguiente pregunta. Primero los alumnos la miran extrañados y ella les dice que tienen dos opciones: jugar o leer libros y que de todos modos no saldrán del salón; entonces los alumnos optan por jugar. Después de siete preguntas, a las cuales la mayoría responde que si a todas, la maestra les pregunta quiénes de ellos son pandilleros. Ellos la miran y murmuran indignados por la cuestión; Erin reconoce que se equivocó en preguntarles eso, ya que en la escuela no se admiten pandilleros y los chicos se ríen. Continúa con las preguntas sobre si alguno perdió amigos debido a las pandillas y cuántos, luego les dice que les brindaran respeto sean quienes sean y que digan sus nombres. A continuación, saca unos cuadernos (a los que denomina como diarios) y les comunica que cada uno debe agarrar un diario, escribir todos los días en el y que lo que redacten no será evaluado. Les dice también que pueden escribir lo que ellos gusten y que ella no lo leerá; solo hará una revisión para ver si escriben a diario pero que si ellos quieren que ella los lea, los deben colocar en uno de los armarios, el cual estará abierto durante la clase y se cerrará con seguro al finalizarla. Los chicos la miran con desconfianza hasta que una de las alumnas (Brandy), pasa a retirar su diario y luego todos lo hacen. A continuación, observamos a Erin en su casa con su marido mientras prepara las cosas para la reunión de padres de su salón, pero a esa reunión no va ninguno. Cuando estaba por guardar todo ve el armario y decide abrirlo, se lleva una gran sorpresa y alegría al ver que todos los alumnos dejaron sus diarios y comienza a leerlos. Cada uno en su diario cuenta su historia, lo que les tocó y les toca vivir. Al terminar de leerlos, vemos que Erin va a cenar con su padre y les hace ver lo que escribieron en el diario, se plantea qué puede hacer ella para poder ayudarlos aún sin la ayuda de la institución y su padre le dice que sólo se limite a hacer su trabajo lo mejor que pueda y que cuando concluya el año, pida un pase para otro salón u otra escuela, así puede nutrirse de experiencia. Erin no concuerda con su padre, entonces se consigue un trabajo de medio tiempo para poder costear el material para que sus alumnos trabajen. Compra libros sobre pandilleros, se los entrega y les comenta un poco sobre de qué se trata. Luego tiene una reunión con el superintendente en donde le comenta sobre el pequeño avance con sus alumnos y también sobre las disputas que tiene con los directivos de la escuela. Además le propone implementar otros tipos de enseñanza (tales como: excursiones, libros que se relacionen con lo que ellos viven día a día), los cuales ella misma buscará los recursos necesarios para costearlos y así la escuela no gastaría nada pero que necesita tener garantía de que no habrá oposición por parte de la institución. Al día siguiente le llega una carta del superintendente autorizándola a realizar las excursiones.
De acuerdo a lo expuesto, podemos ver la metodología que implementa la maestra para que sus alumnos no solo le tengan confianza sino que también puedan aprender. Siente empatía por ellos al leer sus diarios y entonces busca poner en acción su metodología en base al enfoque cultural que tienen sus estudiantes También podemos observar el planeamiento que pretende realizar para sus clases y al tener la reunión con el superintendente, busca ejecutar nuevas políticas educativas en el nivel micro (o sea para su salón).
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